Cincuenta años de luchas y nubarrones

La Ley del Ejercicio del Periodismo fue aprobada el cuatro de agosto de 1972 por el Congreso presidido por José Antonio Pérez Díaz y promulgada 19 días después por el Presidente Rafael Caldera, luego de jornadas de lucha y discusiones, porque como bien expresaba uno de sus corredactores, nuestro ilustrísimo paisano Santiago Betancourt Infante, la libertad de expresión garantizada en las Constituciones de 1961 y 1999, tiene el problema que está “en la instrumentación como la defiendan los periodistas”.

Por eso, este instrumento legal que venció mil obstáculos, que tuvo que ceder ante los poderosísimos medios de comunicación de la época, que ahora ven como la bota militarista los aniquiló, no entendían la libertad de expresión del pensamiento como supremo derecho que debe definir al Estado, a las instituciones y a la democracia. Páginas enteras pagaba el organismo cúpula del comercio venezolano, campañas atorrantes de los grandes medios conspiraban contra el derecho de organización y defensa de los periodistas, y al final, el órgano legislador concedió a los propietarios de los grandes canales de televisión y medios impresos, por ejemplo, que el director del medio podía entrevistar, aunque nunca hubiese pasado por un aula universitaria o la redacción de un medio. Caso, Marcel Granier, de RCTV, que cayó aplastada por el capricho del difunto, matando un símbolo del periodismo independiente y un orgullo de la familia venezolana. El anteproyecto presentado por la incansable Asociación Venezolana de Periodistas tuvo muchas enmiendas que perjudicaban a los comunicadores, y aunque la AVP rechazó el instrumento, nos dio un marco de actuación que protegía el secreto de la fuente y dignificaba la profesión que escogimos, sin perjudicar a los que durante muchos años aprendieron el oficio en el duro quehacer de esos tiempos y los que acudimos a la universidad, sin que ello, fuese una desigualdad en la colegiación. A partir de allí quedó consagrado en el artículo 2 que para ejercer el periodismo se requiere poseer el título de una universidad y (conjunción copulativa) estar inscrito en el Colegio Nacional de Periodistas.

El CNP actual reafirma que esta ley tiene como objetivos principales: la defensa y consolidación de una práctica periodística profesional, ética e independiente, que su gremio ha sido independiente de los factores de poder, de los dueños de los medios y de los ligados a entes gubernamentales, que desde siempre ha tenido una postura histórica e invariable ·contra la censura, autocensura, la persecución y agresión a periodistas, el cierre de medios, la elaboración de leyes que atenten contra los derechos como la libertad de expresión, de conciencia, de asociación, libertad de cátedra, entre otros”.

Pero no solamente nos protege, sino que nos obliga a regirnos por nuestro Código de Ética donde la libertad de información debe estar salvaguardada con el sentido más elevado de su responsabilidad profesional, conscientes de nuestra obligación de informar oportuna y verazmente y de buscar siempre la verdad en las explicaciones e interpretaciones de los hechos”.

Nuestra Ley garantiza dos derechos esenciales el de la libertad de información y el derecho a la información. La primera le pertenece a los periodistas, a cualquier ciudadano y al país. Pero “el Derecho a la Información es patrimonio del pueblo venezolano, no sólo de diputados o generales, ni de periodistas. Es el derecho que tiene el pueblo venezolano de no ser objeto de manipulaciones y enajenaciones mentales y políticas, significa que tiene derecho a recibir una información oportuna, veraz e integral”, citando al doctor Betancourt Infante, expresidente del CNP.

Esta lucha de hoy, incierta, aislada, debe convertirse junto a la de los docentes, universitarios, personal de salud, trabajadores en general, en luchas colectivas, porque vulnerar este instrumento legal, como dice el CNP, “pondría un ladrillo más en el muro de silencio y de censura que oprime a Venezuela”, que clausura cada mes hasta cuatro emisoras radiales, que mató la prensa escrita, que en la televisión venezolana todo parece color de rosa, que pretende regular las redes sociales y que cada día más, intenta adoctrinar y encarcelar la voluntad nacional.

Cincuenta años de la Ley del Ejercicio del Periodismo. Y aunque ser graduado universitario no nos exime de escribir mal, de graduarse en fines de semana, con pensum que no toman en cuenta la ética como elemento fundamental del ejercicio, que el idioma es destrozado sin compasión y sin pena, por elementos que ostentan un título, esfuerzo que debe ser mejorado y exigido por la sociedad venezolana, los periodistas seguiremos siendo los albaceas de la libertad de expresión y garantes de la libertad y la democracia.

IVÁN COLMENARES 

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