Miles retornan a Ucrania, mientras acusan a Rusia de lanzar ataques desde una planta nuclear

KIEV.- Vivir sin recursos como evacuados o regresar a sus hogares en el frente de batalla. Ante esa difícil elección se han visto miles de ucranianos y pese a las evacuaciones, los retornos son un fenómeno que ahora se visibiliza en el terreno justo cuando el país acaba de cumplir cinco meses en guerra.

La oficina del alcalde de Pokrovsk, en la región del Donbass, este del país, estima que el 70% de las personas que fueron evacuadas han vuelto a casa.

En la cercana ciudad de Kramatorsk, las autoridades señalaron que la población se había reducido a unos 50.000 residentes, de los 220.000 que habitaban allí cuando estalló el conflicto, pero desde entonces ha aumentado a 68.000.

La falta de dinero para sobrevivir en otros lugares es la principal explicación que narran quienes retornan, aunque para algunos la decisión haya significado perder la vida.

Anna Protsenko fue asesinada justo dos días después de regresar a casa. La mujer de 35 años había hecho lo que pidieron las autoridades: salir de la región de Donetsk, en el este de Ucrania, una de las más bombardeadas por las tropas invasoras desde que el Kremlin ordenó la guerra el pasado 24 de febrero.

Sin embargo, comenzar una nueva vida en otro lugar le resultó costoso e insostenible, por lo que había vuelto para tomar un trabajo en la pequeña ciudad.

El banco donde Anna Protsenko, de 35 años, fue asesinada por un ataque con cohetes rusos, frente a su casa, a las afueras de Pokrovsk, provincia de Donetsk, en el este de Ucrania, el 18 de julio de 2022. Protsenko fue asesinada dos días después de volver a su hogar, tras ser evacuada.
El banco donde Anna Protsenko, de 35 años, fue asesinada por un ataque con cohetes rusos, frente a su casa, a las afueras de Pokrovsk, provincia de Donetsk, en el este de Ucrania, el 18 de julio de 2022. Protsenko fue asesinada dos días después de volver a su hogar, tras ser evacuada. © AP/Nariman El-Mofty

Al igual que Protsenko, decenas de miles asumieron el riesgo de volver a las comunidades rurales o industriales. “No podemos ganar dinero. No nos contratan en otro lado y todavía tienes que pagar el alquiler (…) No hay adónde ir, pero aquí en Donetsk, todo es nuestro”, dijo Anastasia Rusanova, amiga de la mujer fallecida.

Para las autoridades, los retornos masivos resultan frustrantes por razones de seguridad, pero decenas de residentes de la región de Donetsk también describieron sentirse mal recibidos, como hablantes de ruso, entre los hablantes de ucraniano en algunas partes del país.

Un tren de evacuación diario sale de Pokrovsk hacia el oeste de Ucrania, considerado relativamente más seguro. Sin embargo, también llega otro tren todos los días con personas que han decidido volver. A diferencia del vehículo de evacuación, el de retorno no es gratuito.

Oksana Tserkovnyi tomó el tren de vuelta con su hija de 10 años dos días después del ataque mortal del 15 de julio en Dnipro, donde habían permanecido durante más de dos meses. Si bien esa embestida fue el detonante para regresar, a Tserkovnyi le resultó difícil encontrar trabajo. Ahora planea volver a su empleo anterior en una mina de carbón.

Tamara Markova, residente de 82 años, junto a su hijo Mykola Riaskov, que sufre una discapacidad, quienes regresaron a su hogar después de huir. En  su casa en el pueblo de Malotaranivka, en Kramatorsk, este de Ucrania, el 18 de julio de 2022.
Tamara Markova, residente de 82 años, junto a su hijo Mykola Riaskov, que sufre una discapacidad, quienes regresaron a su hogar después de huir. En su casa en el pueblo de Malotaranivka, en Kramatorsk, este de Ucrania, el 18 de julio de 2022. © AP/Nariman El-Mofty

Los taxistas que esperan en la localidad a que llegue el tren señalaron que muchas personas desisten de intentar reasentarse en otro lugar.

“Seguro que la mitad de mi trabajo consiste en transportar a estas personas (…) Porque el dinero se les ha acabado”, dijo el conductor, Vitalii Anikieiev, quien recuerda que a mediados de julio recogió a una mujer que regresaba a casa desde Polonia. Cuando llegaron, encontraron un cráter en el sitio donde se encontraba su vivienda.

“Ella lloró (…) Pero decidió quedarse”, dijo Anikieiev.

Son muchos los que asumen el riesgo de regresar, pese a que el asedio ruso aumenta cada vez más.

Kiev acusa a las tropas rusas de utilizar la planta nuclear de Zaporizhia para lanzar ataques

Ucrania denunció que el Ejército ruso, que tomó el control de la planta de energía nuclear de Zaporizhia, en el sur del país, está utilizando el lugar para lanzar ataques.

Se trata de la planta nuclear más grande de Europa y esas acciones aumentan la preocupación por la seguridad de las poblaciones en áreas cercanas.

Informes recientes de las autoridades locales indican que han sido disparados proyectiles desde esa central hacia el Ejército ucraniano.

«Las tropas ucranianas no pueden disparar porque podrían impactar la planta», manifestó un residente de la cercana Nikopol al corresponsal de France 24 en el lugar, Gulliver Cragg.

Archivo-Imágenes devideos de vigilancia de la planta de energía nuclear de Zaporizhia, en medio de un ataque con fuego de artillería ruso, el 4 de marzo de 2022.
Archivo-Imágenes devideos de vigilancia de la planta de energía nuclear de Zaporizhia, en medio de un ataque con fuego de artillería ruso, el 4 de marzo de 2022. © AFP

El pasado 16 de julio, el presidente de la agencia nuclear estatal ucraniana Energoatom, Pedro Kotin, acusó a los militares invasores de usar el sitio como almacenamiento de armas, incluidos «sistemas de misiles».

El funcionario describió la situación de «extremadamente tensa», con hasta 500 soldados rusos controlando el lugar.

«Los ocupantes llevan allí su maquinaria, incluidos los sistemas de misiles, desde los que ya bombardean el otro lado del río Dniéper y el territorio de Nikopol», sostuvo Kotin en una entrevista televisada.

Por su parte, Moscú señala a Kiev de provocar una posible catástrofe nuclear con supuesta actividad militar en la zona. Sin embargo, los funcionarios ucranianos rechazan esas afirmaciones y aseguran que son muy conscientes de los peligros, por lo que no correrían tales riesgos.

AP/ Reuters/

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