¿Zonas económicas especiales o zonas de legitimación de capitales?

El pasado 30 de junio de este año, la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, aprobó la Ley de Zonas Económicas Especiales. Esta ley regulará la explotación de algunas áreas geográficas delimitadas, con el propósito de atraer inversión nacional y extranjera a algunos sectores como el industrial, aeronáutico, turístico, agropecuario, energético, financiero y tecnológico.

Según la economista Litsay Guerrero Albornoz, el desmantelamiento de las instituciones y el colapso de la economía serían las principales razones para que el gobierno de Maduro se vea obligado a impulsar esta iniciativa. Sin embargo, partiendo de la aplicación de algunos principios elementales de economía y del conocimiento de las condiciones actuales, signadas por las circunstancias que rodean la actividad económica del país, dan pie para pensar que el fin que se persigue desde las altas esferas de los jerarcas oficialistas es otra.

Partiendo que la confianza es uno de los pilares de la economía. ¿Qué inversionista nacional o extranjero en su sano juicio puede atreverse a invertir en Venezuela, mientras gobierne Maduro?.

La percepción que tienen casi todos los inversionistas hacia el gobierno venezolano es que ha sido un irrespetuoso de la ley y un desconocedor de la propiedad privada.

Expropiaciones, ocupaciones forzosas y persecuciones, son algunas de las barbaridades que han cometido en nombre del socialismo, la igualdad y la justicia social, haciendo uso abusivo del poder para beneficio de algunos personajes ligados al poder y a sus círculos familiares.

Por otra parte, el Departamento del Tesoro norteamericano ha impuesto sanciones y confiscado miles de millones de dólares en el extranjero a empresarios y altos funcionarios civiles y militares, acusados de lavado de dinero provenientes de la corrupción y el narcotrafico, lo que imposibilita hoy día sacar a otros países el dinero obtenido de la actividad delictiva.

Estás circunstancias nos generan la duda razonable y nos permite pensar que tal vez, que la verdadera razón para la creación de las zonas económicas especiales, sea la creación de un paraíso fiscal endógeno para legitimar esos capitales y, al mismo tiempo, tenerlo fuera del alcance de las autoridades internacionales, con la protección del estado venezolano.

Grandes inversiones se vienen realizando como hoteles, centros comerciales, cadenas de supermercados, etc. La mayoría de capital nacional en un país donde la actividad financiera y crediticia es prácticamente nula y la economía en medio de la más grande recesión, muestra los peores índices en los últimos 50 años.

Tenemos más razones para seguir preguntándonos: ¿De dónde sale tanto real?, y ¿Quiénes son los inversionistas de estas zonas fiscalmente privilegiadas?.

Por Froilán Sánchez

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