La emoción de los eurodiputados británicos en vísperas de una salida histórica

PARIS/AFP.- Felices o enfadados, aliviados o tristes. Los eurodiputados británicos preparan su «Farewell» de la Eurocámara con sentimientos encontrados, pero conscientes de vivir un momento «histórico» a días de la marcha del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

«Son días muy emotivos para muchos de nosotros. Hay muchas lágrimas y no solo por parte de los británicos», reconoce a la AFP Richard Corbett, en el parque Léopold de Bruselas, situado junto a los modernos edificios del Parlamento Europeo.

El jefe de filas de los diputados laboristas en esta institución, donde fue escogido por primera vez en 1996, se confiesa en el mismo banco en el que dio su primera entrevista, «hace unos 20 años».

«Volver aquí es una manera de cerrar el círculo, un momento muy especial», explica el político de 65 años, quien luce una bufanda roja y azul con las banderas del Reino Unido y de la UE y las fechas de su pertenencia al bloque: 1973-2020.

Como la setentena de sus compatriotas, dejará de ser eurodiputado con la marcha de su país el 31 de enero. Para este antiguo consejero del ex jefe del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, esta «catástrofe» no debería «haber ocurrido nunca».

«Lección para el ‘establishment'»

A este eurófilo convencido le sigue ganando la rabia cuando evoca «las vergonzosas mentiras» de la campaña de los partidarios del Brexit en el referéndum de 2016.

Ahora, se ocupa de «empacar y, lamentablemente, de despedir a su personal», mientras reflexiona sobre su futuro.

En el campo de los eurófobos el ambiente es, sin sorpresas, de felicidad. «Estoy contenta de irme», asegura Claire Fox, eurodiputada del Partido del Brexit del noroeste de Inglaterra.

Esta mujer de izquierdas, que se unió a las filas de Nigel Farage en su lucha por la salida de la UE, se congratula de «asistir a este momento histórico», «aliviada» de ver llegar el día, con la sensación del deber cumplido.

«Dimos una lección a los miembros del ‘establishment’ que trataron con gran desprecio [a los partidarios del Brexit] tomándolos por idiotas e ignorantes», agregó.

Tras siete meses en la Eurocámara, Fox reconoce haber «apreciado» la experiencia, pero carga contra el funcionamiento, a su juicio, «antidemocrático» de las instituciones europeas y el lado desconectado de muchos diputados.

Y aunque no es «optimista» sobre las inminentes negociaciones sobre la futura relación con la UE, se alegra del futuro de su país.

«Islita»

El eurodiputado ecologista Magid Magid es más circunspecto. «¿Qué queremos ser? ¿Una islita, una ‘Pequeña Bretaña’ vinculada a Donald Trump?», se pregunta el joven de 30 años, que no pasa desapercibido en los pasillos del hemiciclo con su gorra y su estilo informal.

La experiencia europea habrá sido corta para este político de Sheffield, de origen somalí, a quien le gustaría ver a su país regresando a la UE. «Mi barba será quizás un poco más blanca, pero confío en que así sea», asegura.

Magid teme que su país retroceda en materia de derechos laborales y medioambientales, y siente lástima por las jóvenes generaciones.

El liberal Shaffaq Mohammed comparte este temor. En la primera sesión de la Eurocámara en julio, lució junto a sus compañeros de partido una camiseta amarilla con el lema «Stop Brexit», mientras que los miembros del Partido del Brexit daban la espalda al hemiciclo.

«Me gustaría que mi hija de 13 años tuviera las mismas oportunidades que la gente tuvo en los últimos 40 años, de poder vivir, estudiar, trabajar en Europa. Espero que todavía pueda, sino sería triste», asegura este hombre que acompaña a jóvenes con problemas y cuyo futuro pasa de nuevo por la política municipal.

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