Cierran por falta de condiciones mínimas sala de parto del Casal Ramos: Embarazadas exigen solución urgente

Yaxmin González Jiménez

ACARIGUA.- El ruleteo de un centro asistencial a otro y la negativa a brindarles atención médica, pese a estar en los últimos días del embarazo, llevó a un grupo de mujeres y sus familiares a denunciar las pésimas condiciones en las que se encuentra el Hospital “Jesús María Casal Ramos” de Acarigua-Araure y a exigir un pronunciamiento del gobierno regional y municipal en la solución de la crisis en el sector salud en el estado Portuguesa.

Tras el cierre de la sala de parto por el riesgo de contaminación, debido a la falta de insumos químicos y de agua para la asepsia del área, también se suspendieron las consultas y se despachó a sus casas a las embarazadas que iban por una cesárea o al chequeo rutinario.

María Robertty denunció que su hija está esperando desde el lunes por la cesárea y le indicaron que regresara este martes y tampoco le hicieron nada porque el médico se negó argumentando que la sala de parto amaneció muy sucia y no había personal de mantenimiento para asear el área.

“No hay agua tampoco, y nosotros los familiares tenemos que cargar el agua para que nuestros pacientes puedan hacer uso de los baños. Quisimos prestar nuestra colaboración en la limpieza, porque somos los primeros interesados en que atiendan a nuestros familiares y no se nos permitió pero tampoco aparecen los camareros para hacer el trabajo”, indicó.

María Robertty denunció las condiciones del hospital JM Casal Ramos./FOTO: Jesús Fonseca

Lo que se nos dijo –agregó- era que los pacientes se tenían que ir porque el área está contaminada y que no hay condiciones adecuadas para atenderlos, pero tampoco buscan las soluciones, hay pacientes que ya tienen sus semanas completas, hay casos de tensión alta, otros presentan mucho dolor y tampoco se les ha atendido.

Con 40 semanas de embarazo y a la espera de su bebé, Zoila Colmenares, de 31 años de edad y proveniente de la población de Guache Viejo del municipio Ospino, permanece en la casa de abrigo del Casal Ramos desde hace una semana aguardando una intervención para tener a su sexta hija.

Zoila Colmenares espera por una cesárea./FOTO: Jesús Fonseca

“El médico me había dicho que hoy martes me operarían y ahora me salen con que va a ser mañana miércoles porque hay un riesgo de contaminación. No tengo dolor pero me van a esterilizar de una vez y tengo que esperar”, explicó esta joven mujer.

Otra historia muy diferente le tocó a Isabel Castro, quien tuvo un aborto espontaneo de su primer hijo y fue referida del Hospital Materno Infantil del IVSS “José Gregorio Hernández” para que le realizaran un legrado o curetaje.

Al respecto, su familiar, Geraldine Colmenares, expresó que en el Seguro Social “le extrajeron el feto y la placenta y le pidieron la anestesia y la solución y diez dólares para hacerle el curetaje y como no teníamos y reclamamos porqué estaban pidiendo eso, le pusieron el bebé a un lado, le hicieron el informe y la remitieron al Casal Ramos. Cuando llegamos aquí nos encontramos con que el  doctor no la quiso atender a pesar de que ella necesita un legrado con urgencia porque se puede contaminar y peligra su vida”.

Geraldine Colmenares pidió ayuda para su familiar./FOTO: Jesús Fonseca

Por su parte Noiralis Ascanio llevó a su nuera con contracciones y trató de hacer valer su condición de enfermera para hablar con el director del hospital, “y me mandó a hablar con la secretaria, pensé que era para resolver, pero lo que me dio fue un oficio para que fuera a la ferretería a comprar o que les donaran unos codos y unos tubos para resolver el problema del agua y el colapso de las cloacas en el área de maternidad, cuando no tenemos responsabilidad alguna para hacer ese tipo de gestiones y obviando que mi familiar andaba ya pariendo”.

En ese sentido, hizo un llamado al gobernador Rafael Calles y a los alcaldes de Páez y Araure, Efrén Pérez y Primitivo Cedeño, para que se aboquen al hospital Casal Ramos y resuelvan los problemas que presenta. “Somos seres humanos y este centro asistencial tiene que tener prioridad”, dijo.

A la buena de Dios

Con la tensión alta y tirada en el suelo del pasillo de salida del Casal Ramos, Lisbeth Rodríguez, con 36 semanas de embarazo, esperaba por ayuda, mientras su esposo lloraba a su lado ya que se negaron a atenderla sin tener en cuenta su condición.

Provenientes de la población de El Playón en el municipio Santa Rosalía, la mujer, de 30 años y embarazada de su tercer hijo, estaba muy preocupada porque presentaba dolores y la fecha de su cesárea estaba programada para finales de mes ya que no podía parir.

Varias personas indignadas comentaron que si el caso involucrara al familiar de algún médico o enfermera la habrían atendido con la celeridad del caso, mientras otros los instaban a quedarse y a exigir el derecho a la salud. El cuadro de la joven mujer con su avanzado estado de gestación conmovió a más de uno y debido a que “la prensa estaba presente”, personal del centro asistencial la auxilió y la ingresaron para atenderla.

Al conocer que la prensa estaba presente, finalmente Lisbeth Rodríguez fue atendida./FOTO: Jesús Fonseca

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