Venezuela: ¿Potencia petrolera?

Según cifras suministradas por el propio régimen usurpador de Nicolas Maduro a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la producción de Venezuela para el mes de julio de este año se ubicó en apenas 392.000 barriles diarios (bd). Sin embargo «fuentes secundarias» consultadas por la Organización la situó en 339.000 bd.

Esto equivaldría a la producción petrolera de nuestro país para el año 1934, cuando su eje económico gravitaba alrededor de la agricultura y la población era de apenas 3.430.798 habitantes, según datos del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad de Los Andes.

La triste realidad es que el país que tuvo un pico de producción de 3,7 millones bd en 1970, hoy muestra sus pozos totalmente abandonados y sus refinerías (de las más modernas del mundo) actualmente son sombríos cascarones vacíos convertidos en chatarra industrial.

El ingente sector petrolero de Venezuela, que dió forma al país y al mercado energético internacional durante un siglo, se ha paralizado casi por completo, con la producción minimizada a un goteo debido a los años de pésima gestión revolucionaria. El país que llegó a proporcionar el 14 % de toda la producción de la OPEP presenta hoy una economía destruida y un ambiente social deshecho, lo cual marca el fin de la era de Venezuela como potencia petrolera, según diversos analistas.

Con la aparición del fracking y la extracción de shale oil en EE.UU., el mercado petrolero ha cambiado de manera rotunda. El precio del «oro negro» se desplomó a finales de 2014 y seguramente no volverá a ver los precios del pasado. Esto ha terminado de arruinar a una industria venezolana que no se ha renovado, desde la década de los noventa, y que ahora no puede ni costear las tareas más básicas de mantenimiento.

Se estima que el país que hace una década era el mayor productor de hidrocarburos de América Latina, que ganaba alrededor de 90.000 millones de dólares al año por las exportaciones de petróleo, obtenga alrededor de 2.300 millones para fines de este 2020, menos que la cantidad total de remesas que los migrantes venezolanos que huyeron de la devastación económica del país enviarán a casa para mantener a sus familiares.

La firma Baker Hughes informó que Venezuela no tiene ningún taladro petrolero operativo, lo que equivale a retroceder al año 1914, cuando el primer pozo productor de petróleo de nuestro país, el Zumaque 1 o MG-1, inició sus operaciones.

Los estudios más conservadores estiman que se requieren entre 8 y 10 años para recuperar la industria petrolera venezolana, con una inversión de 25.000 millones de dólares cada doce meses.

Ciertamente se encuentra sobre el tapete la posibilidad que se utilice el adefesio de Ley Antibloqueo como mecanismo de financiación de la derruida industria petrolera venezolana. La cuestión estriba si empresas que tienen una marcada orientación de mercado arriesgarán cuantiosas inversiones sabiendo que el día de mañana todas esas negociaciones serán nulas en base al artículo 25 del texto constitucional venezolano.

Aún cuando las actuales circunstancias colocan a nuestra nación en un panorama nada favorecedor a mediano plazo, el potencial que posee es enorme. Su ubicación geográfica, la capacidad instalada de producción, refinación y reservas certificadas son cartas que un gobierno diligente, decidido y democrático sabrá utilizar en procura de un nuevo porvenir. De allí la importancia que concluya prontamente la usurpación y se comience a escribir un venturoso futuro para el pueblo venezolano. Las grandes sociedades han forjado sobre ruinas la gloria de sus destinos. ALDO ROJAS

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