Londres amenaza con una ruptura posbrexit si la UE no «cambia» su postura

PARIS/AFP.- Las negociaciones en busca de un acuerdo de libre comercio posbrexit «están acabadas» si no hay un cambio de postura de la Unión Europea, cuyo negociador Michel Barnier debe viajar a Londres la próxima semana, advirtió el viernes el gobierno británico.

Los 27 «han renunciado a la idea de un acuerdo de libre comercio, no parece haber ningún progreso por parte de Bruselas», afirmó el primer ministro Boris Johnson en una intervención televisada al día siguiente de que los líderes europeos urgieran a Londres a hacer concesiones para evitar un ruptura sin acuerdo.

«Así que les decimos ‘vengan a vernos si hay un cambio fundamental de enfoque, de lo contrario estamos dispuestos a hablar de los aspectos prácticos'» de una separación brusca, agregó.

Tras sus palabras, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que su equipo de negociadores viajaría a Londres la próxima semana como estaba previsto «para intensificar» los contactos.

Sin embargo, un portavoz de Downing Street advirtió que el desplazamiento «sólo tiene sentido» si Barnier «está dispuesto a discutir todas los temas sobre la base de los textos legales, de forma acelerada, sin que el Reino Unido tenga que hacer todos los movimientos».

«En lo que a nosotros respecta, las conversaciones comerciales están acabadas. La UE las ha terminado y sólo si la UE cambia fundamentalmente su posición valdrá la pena hablar», subrayó.

Pesca y subvenciones

Tras años de retrasos y caos político, el Reino Unido abandonó oficialmente la UE el 31 de enero.

Pero hasta finales de diciembre se encuentra en un periodo de transición destinado a negociar con Bruselas un acuerdo comercial que rija sus futuras relaciones.

Sin embargo, tras las nueve rondas de conversaciones formales celebradas desde marzo, y los intensos contactos de las últimas semanas, sigue sin haber resultados sobre los principales desacuerdos.

A cambio de ofrecer a los británicos un acceso al mercado único, los europeos exigen poder seguir pescando en sus aguas y limitar sus subvenciones públicas a las empresas privadas.

Ambos coinciden en que el acuerdo debería cerrarse en octubre para que pueda ser ratificado a tiempo por sus respectivos parlamentos.

Pero Johnson había fijado la fecha del 15, primer día de la cumbre europea, como límite mientras que la UE se mostraba partidaria de seguir negociando hasta finales de mes.

Nadie quiere pestañear primero

Algunas señales habían indicado en las últimas semanas que las posiciones podían moverse: Barnier pidió a los países pesqueros de la UE -encabezados por Francia- que flexibilizaran sus posturas y el negociador inglés David Frost dio a entender que aceptaría un mecanismo de arbitraje sobre subvenciones públicas.

Pero en el momento crítico ambas partes han querido mostrar que no serán la primera en pestañear, aunque nadie desee aparecer como el culpable de un fracaso.

La cumbre europea llamó el jueves a Londres a ceder en unos ásperos términos que una fuente diplomática reconoció después como «no suficientemente equilibrados».

«Deberíamos haber reconocido que se necesitan movimientos de ambos lados», dijo a la AFP.

Intentado matizar, la canciller alemana Angela Merkel admitió después que las dos partes deberían estar dispuestas a hacer concesiones para que el acuerdo sea posible.

Pese a todo, los británicos resultaron «decepcionados y sorprendidos», aseguró el viernes el ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, al canal Sky News.

Aunque después dejó una puerta abierta a mantener las conversaciones: «se puede llegar a un acuerdo, pero tiene que haber flexibilidad por ambas partes», dijo a la radio BBC.

Johnson está bajo fuerte presión ante las catastróficas consecuencias económicas que tendría una ruptura brutal dentro de dos meses y medio, para la que las empresas británicas no están ni de lejos preparadas. El golpe sería también duro para las economías de la UE, ya muy castigadas por la pandemia de coronavirus.

Según el primer ministro irlandés, Micheál Martin, los líderes europeos dieron a Barnier «la flexibilidad necesaria para continuar con las negociaciones (…) para garantizar un acuerdo comercial justo».

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