Expo – Enchufe

A nosotros, los nacidos antes de la década de los ochenta, nos es muy común en nuestros diálogos o expresiones de sorpresas usar la opinión «el mundo está al revés» o «está de patas arriba» porque nos resulta increíble algunos de los hechos o acontecimientos que son de alta significación para la vida política del país indistintamente la ubicación geográfica o composición étnica.

Sin embargo, en las generaciones también adultas pero menores a treinta y cinco años que hoy conforman una buena parte del electorado, con cierta idea de la responsabilidad ciudadana, esas afirmaciones se formulan más bien en forma de preguntas: ¿está verdaderamente el mundo al revés? ¿Está realmente de patas arriba?, más aún cuando en el caso específico nuestra entidad Portuguesa se llevará a cabo en un tiempo de cuatro días  un ostentoso evento denominado la expo – potencia 2019.  Conocida también como Expo – Enchufe 2019.

Sin dudas, algo indignante, inverosímil, descontextualizado.  Mientras el Estado rasguña para poder pagar las utilidades a los trabajadores públicos, los hospitales carecen de insumos, la gente se muere de hambre, la crisis humanitaria se acentúa, se avizoran unas navidades muy tristes, en Portuguesa se efectuará a todo dar la segunda expo – potencia 2019. Semejante irresponsabilidad, la vitrina del mundo al revés, de los que viven y cohabitan con el régimen en una burbuja sin importarle nada, cero amor por la Patria. Todo lo contrario, tributo a la opulencia, hipocresía y al descaro desmedido.

Diría el insigne escritor uruguayo Galeano, quien  había avizorado el fenómeno. «Al fin del milenio –  el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies… El mundo al revés premia al revés: desprecia la honestidad, castiga el trabajo, recompensa la falta de escrúpulos y alimenta el canibalismo».

Pero allí Galeano, aunque reconoce que hay toda una «escuela del mundo al revés», no aborda el por qué una parte sustancial de la sociedad comparte y defiende ese mundo al revés. Ese mundo que practica «el arte de engañar al prójimo, que los estafadores practican cazando incautos por las calles, llega a lo sublime cuando algunos políticos – militares (cívico – militar) de éxito ejercitan su talento a favor de lo indebido.

Qué ocurrió con el pueblo de Portuguesa y sigue ocurriendo realmente? ¿Qué mensaje trasmite esta nueva casta de “empresarios” que producto del interés económico induce a lo perverso, creyendo que jamás serán alcanzados y tocados por el autoritarismo? ¿Quiénes están provocando que las generaciones jóvenes acepten tan fácilmente la muerte del prójimo a causa de dinero o el robo con crimen para poseer un bien de poca monta o en su defecto macerar mucho poder y control de las cosas?

Quiénes son los responsables de que en plena crisis económica y estado de abandono que vive Venezuela y en particular Portuguesa una determinada ciudadanía apoye políticamente este tipo de evento o mejor dicho a un  gobernante que abusa del poder para consolidar junto a su entorno su propia empresa anónima a costillas de los pendejos.

Lamentablemente, solo para ese grupo élite el mundo no está al revés. Ellos lo ven normal, es «tal cual es» para ellos. Ese es su «mundo de la vida» con sus «tres mundos», diría Jürgen Habermas, con su mundo objetivo o cultura elitesca, intersubjetivo o social limitado a sus medios privados y su gente de la burguesía y subjetivo, o ese mundo manipulado en su mente por los medios o por su propia familia corporativa, sosteniéndose un mundo con el otro.

Finalmente; la supervivencia de la civilización exige saber la verdad, la verdad completa, no la verdad a medias porque la verdad a medias no es sino una mentira completa. EDGAR RIVERO riveroeeea@gmail.com

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